OTROS PAISAJES

OTROS PAISAJES

Editorial:
EDICIONES DEL GENAL
Año de edición:
Materia
Fotografía
ISBN:
978-84-16626-05-2
Encuadernación:
APAISADO RUSTICA
Disponibilidad:
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Estos Otros paisajes que fotografía Miguel Urbano parecen efecto del azar, reunión aleatoria y transitoria de elementos en uno de esos lugares que es mejor no ver o que se vuelven invisibles a fuerza de ser vistos: las afueras y los descampados, el mundo de la producción y el mundo del desecho, la tierra recién roturada y el solar baldío, la plenitud y la decrepitud. La cámara capta lo caduco y lo transforma en monumento, aunque lo peculiar de estos monumentos fotográficos sea que celebran desperdicios o construcciones en proceso de desgastarse hasta convertirse en escombros. . Creo que fue un estudioso del cine, Christian Metz, quien atribuyó la autoridad de la fotografía a su inmovilidad y silencio. Las fotos compartirían tres características con la finitud absoluta: la inmovilidad, el silencio, la inexistencia de los entes fotografiados o acabados para siempre. Lo fotografiado no existe ya, deja de ser desde el momento de la foto. La instantánea traslada el objeto a otro mundo.. Otro mundo inventan estos Paisajes de Miguel Urbano. Es un mundo mudo e inmóvil. Nadie cruza sus carreteras y viaductos, a los que sólo se acercan los residuos eliminados de la circulación. Las plantas industriales conviven con las ruinas oxidadas; las antenas de telefonía y las torres eléctricas parecen elevarse sobre un país vacío, entre máquinas desoladas, sobre una multitud de coches solitarios en aparcamientos en los que no se ve a nadie. No hay seres humanos, evaporados, desaparecidos en estas imágenes, quizá de ciencia-ficción, quiméricas, porque permiten concebir un planeta deshabitado, pero sembrado de huellas de quienes fueron sus habitantes. . Reflexión sobre las características peculiares del arte fotográfica, estas imágenes también ofrecen pistas de los antiguos pobladores del planeta desierto. Son testimonios arqueológicos de un territorio en el que, lleno de signos de vida inteligente, apenas queda rastro de criaturas humanas: sólo dos monigotes de madera o plástico atrapados detrás de una valla metálica, y un avión en el aire, fabulosamente sin nadie o transportando a los últimos fugitivos de un mundo en extinción..